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Un fabuloso y soleado día del mes de febrero, las chicas del Palacio, como las llamaban, soñaron despiertas cómo iban a empezar a funcionar sus vidas a partir de ese instante.
Estaban convencidas de que una nueva aventura les esperaba fuera de su maravilloso edificio de Titanio…..
Se armaron de valor y comenzaron a pensar en todos los eventos que les gustaría hacer: Marlacreativa describía cómo adornar fiestas con esferas luminosas y nueva gastronomía; mientras que Marlarealista pensaba cuánto costaría y qué beneficio les dejaría.
Un presente llegó de manos de su mejor padrino: una preciosa caja con dos letras “C” en su interior y una nota:
“Acordaos siempre de la esencia de vuestro trabajo Crear, generando cosas de la nada y Comunicar, transmitiendo sentimientos desde lo más profundo de vuestros corazones”
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